Saint Etienne: Finisterre
(Mantra Recordings/2002)
Parecía que Saint Etienne iban a bajar la guardia ya que no nos habíamos contagiado, en sus últimos trabajos, de singles tan pegadizos como “Silvie”, o los ya lejanos “He’s on the phone” y “Join our club”. Error a su favor, que hace saldar su cuenta pendiente para el devorador del euro-pop contagioso en su primer corte del disco, una “Action” arrolladora y con un estribillo enormemente bailable, que no ha hecho otra cosa que alimentar las ansias de remezclas, con dos ediciones para este single ya en el mercado. Y lo mismo podía ocurrir con otra de las grandes del disco, “Shower Scene”, que pide a gritos ser remezclada por el Danny Tenaglia de turno, quien por cierto, hizo una gran cambio de imagen en su día a su “Hert failed (in the back of a taxi)”.
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Si el disco no augura un cambio de imagen (ése estribillo de “Soft like me” los delata), con un esquema parecido a su aclamado “So thought”, introduciendo las canciones con pequeños monólogos “a lo clase de inglés práctico”, sí se nota que el grupo quiere hacer de todo menos aburrir, pues ésta es la mejor cualidad para que un disco sea grande; y el Finisterre lo es. Con unos golpes de bajo que no son algo común en el grupo (“Amateur”) o un hip-hop escondido bajo sus estribillos de pop (“Soft like me”), el disco ya presenta algunas variantes que no hacen sino afianzar a sus seguidores de siempre, que seguramente también esperen esas baladas que el trío presenta en cada uno de sus discos, donde la voz de Sarah Cracnell se vuelve, obligatoriamente, más seductora; tal es el caso de “Summerisle” y sobre todo “Stop and think it over”.
Y para hacer más llevadero el álbum, alternan el baile y el tempo más lento con las bases instrumentales (“The way we live now”), donde la voz de su protagonista principal redondea ese conjunto que ha hecho del grupo algo único. Tras ella, llega un “New thing” que no hace otra cosa que defender la variedad tan ecléctica, con un dub embalsamado en pop, que hace coger más fuerza a un disco que con todas estas canciones, va asentando un nivel muy notable. Ocurre lo mismo, con ese tecno que suena a medio alemán de “B92”, para cerrar un disco con otra rareza del grupo, un “Finisterre” que no indica el término de ninguna etapa del grupo ya que esperamos nuevas entregas de tanta calidad como éste, su gran y último trabajo, que hace abrirles las puertas al terreno de los clásicos de los últimos años, si no lo eran ya por méritos propios.
Angel Del Olmo 04/11/02