La Mejor Juventud - Marco Tullio Giordana

Estamos en 1966. En el mundial de fútbol de Inglaterra, la afición italiana asiste incrédula a la derrota de la “Squadra Azzurra” por 1-0 frente a Corea del Norte, gol de Pak-Do-Ik, que les privaría de acceder a la segunda fase del campeonato. Ese mismo año 1966 es el año en que sitúa su inicio “La Mejor Juventud”, un bellísimo recorrido cinematográfico por la historia de una familia romana, que llega hasta 1980 en su “primera parte”. Aclaración necesaria, puesto que las 3 horas estrenadas recientemente en España representan la primera mitad de la película, concebida como un filme de 6 horas, producido por la Rai y en un principio pensado para la televisión.

Pero deberíamos olvidarnos de este último dato, porque “La Meglio Gioventú” representa un cine cuidado, meticuloso, sin grandilocuencias y extremadamente sensible. La historia de la familia Caratti, centrada en los hermanos Nicola y Matteo, apegados pero diferentes, que deciden irse de vacaciones junto a sus amigos Carlo y Berto, vacaciones (y vidas) alteradas cuando Matteo decide aprovechar el viaje para ayudar a escapar a Giorgia, una chica supuestamente loca, pero de “ojos inteligentes”. Después de ese viaje, sus vidas toman caminos distintos, así como la película, que aborda diversas situaciones de la historia italiana con naturalidad, sin maniqueísmos y con una emotividad dosificada pero presente. De este modo, nos encontramos con las inundaciones de Florencia en 1968, la aparición de las Brigadas Rojas, los despidos de la Fiat en 1980,etc ...Volviendo al terreno emotivo, pocas secuencias recientes pueden afectar tanto como el momento en el que Giorgia (interpretada por la hechizante mirada de Jasmine Trinca, la hija mayor de Nanni Moretti en “La Habitación del Hijo”) riega con sangre el cactus que Nicola tiene en su despacho.

Se trata de una historia italiana o europea, cuya calidad sería equiparable a la reciente “Una película hablada” de Manoel de Oliveira, a pesar de su diferencia de planteamiento narrativo y el fondo más reflexivo de la cinta portuguesa. Son estas películas las que devuelven la fe en una idea determinada del cine, más que planteamientos similares demagógicos y sensibleros como “Goodbye Lenin”.

En resumen, una innegable y escondida joya del cine actual, con un guión sólido y un sentido “clásico” muy bien llevado, pero que cala hondo por su sensibilidad y el contagio de esa melancolía que impregna estos 180 minutos de gran cine.
Jordi Trenzano 29/06/04
comentarios

Hay 15 comentarios asociados a esta noticia. Aquí tienes el último de ellos.

Escrito por Tullio
05/11/04
Tu opinión
Tu nombre