Un Hombre Sin Pasado - Aki Kaurismäki

“Un hombre sin nombre llega a la ciudad y es agredido casi hasta la muerte. Aquí empieza este drama épico, película o lo que podríamos llamar sueño de corazones solitarios con bolsillos vacíos bajo el gran cielo de nuestro Señor, o deberíamos decir de los pájaros”.

De esta manera, el director finlandés Aki Kaurismaki presenta su última obra, película, sueño de gentes afincadas en unos terrenos de soledad fría, casi lúgubre, pero abrillantados bajo unos colores de finísimo y austero tratamiento formal y narrativo. Bajo un matiz de herencia propia y nada engañosa con el cine mudo, Kaurismaki sigue indagando, tal y como hacía en “Nubes pasajeras”, en las relaciones de amor, sufrimiento y sobre todo en unas gentes conformadas con las situaciones que se les vienen encima, sin preguntar el cómo ni el por qué. Unos personajes que terminan acomodados, intimidados y relacionados en un simple enredo “bressoniano” de diálogos que de elementales se vuelven enormemente irónicos. Tal es el caso de esta “Un hombre sin pasado”; una película de difícil acceso, tan finlandesa, tan mesurada que hace así que su mensaje convierta su enseñanza en algo en el que al que entra en él descubre el significado de su grandeza.

En su última película, Kaurismaki despliega toda la sorpresa a la que no nos tenía acostumbrados; es este humor de “diálogo de besugos”, al que alumbra un socavón de sentido crítico con una soledad escondida bajo un manto de suerte existencial en la que el amor es la única de las esperanzas posibles.
Hay que ver la elección de esos personajes, tan llenos de arrugas y afectados de todo menos de “guapismo”; que apenas mueven el cuello, ni los ojos, casi ni parpadean. Hay que tener valor para darle el premio de interpretación en el pasado Cannes a Kati Outinen, que con ésta es la décima vez que trabaja con Kaurismaki; una actriz que justo mueve los labios para hablar. Hay que saber clavar los matices de esos fotogramas, como lo hace Timo Salminen, que ya empezó a colaborar con este director en 1981 y ha sido (excepto en la producción para la televisión de Dirty Hands) el director de fotografía de todas las películas de Kaurismaki. Hay que saber mantener la atención y entretener, ensimismando y llevando a su terreno de esta forma así de gélida, que aún pareciendo vacía de contenido, llena las mentes de espectador en algo verdaderamente reconfortante, del cine “a contracorriente” hacia el puñetazo más certero al cine comercial, a veces tan endeble.

Logró la película el Gran Premio del Jurado, el de interpretación femenina en Cannes 2002; consiguió el éxito en el pasado Festival de San Sebastián y le dieron en mano a Kaurismaki (con una cerveza en la otra) el Premio de la Federación Internacional de la Crítica (FIPRESCI) a la mejor película de 2002. Tras esto, la nominación a la mejor película en habla no inglesa en los Oscar. ¿Creéis que se inmuta con todo esto?. Y además se atreve a afirmar que “Un hombre sin pasado” igual le hace parecer más normal. No cabe más sarcasmo, ni en sus palabras ni en sus películas.

Angel Del Olmo 24/02/03
comentarios

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“El hombre sin pasado” es una fábula inocente y descarnada a la vez, ácrata hasta la médula y con un sentido del humo...
Escrito por Céssare
08/03/03
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